sábado, 5 de mayo de 2012

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EL MACHISMO NO ES TAN MACHO: SUS RAICES SON FEMENINAS

Mg. Carmen Consuelo Jaramillo Carrión
Psicóloga clínica – Universidad John F. Kennedy. Buenos Aires, Argentina.

En nuestra sociedad la visión machista no está tan desprestigiada como creemos. Se manifiesta a cada rato y por todos lados. Incluso las clases sociales que se oponen a la doctrina machista promueven lo contrario y es que la discriminación sexual no es algo teórico. Decir que se está en contra de ella no basta, sólo suena bien, moderno y liberal. Pensemos entonces que una educación que parte de la familia y constituye enseñanza de conceptos y no transmisión verdadera de valores y experiencias vivenciales no alcanza para cambiar esta tendencia anacrónica en la que vivimos.
No nos gusta admitirlo pero somos los padres y madres los principales responsables que la educación “que comienza por casa” se encargue de establecer desde muy temprana edad en nuestros niños la discriminación sexual origen de futuros conflictos. En la familia se celebran situaciones como el que un hijo mantenga relaciones amorosas con varias chicas pues es un “conquistador” mientras que si la hija se prestara a algo similar generaría una situación más que vergonzosa para la familia.
Sabemos que existe una gran lista de patrones de conductas desde las más inofensivas hasta las más violentas que nuestros hijos adquieren dentro de la familia, que se van consolidando y fortaleciendo en la escuela y se terminan de asentar en lo más profundo de la personalidad cuando el niño deja de serlo.
El pensamiento de los padres de familia, que se traduce luego en conducta es la principal escuela del machismo en los niños y jóvenes de nuestra sociedad. No es exclusivo de franjas sociales pobres e incultas, sino que también se manifiesta, en las mal llamadas sociedades altas y cultas.
Muchas veces oímos que “de padres machistas, hijos machistas” y esto es verdad pero (y siempre hay un pero), si no hay alguien sobre quién ejercer ese poder machista no existiría el machismo y es aquí donde la madre juega un papel muy importante. Ella complementa esta educación y con ejemplos también enseña a sus hijos e hijas a ser machistas: la violencia doméstica, el maltrato infantil, el chantaje, las agresiones verbales, físicas, morales y sexuales son patologías de personas adultas que han sido instauradas desde la niñez y que las continúan en sus propios hijos creando y criando así nuevos seres en la mentalidad machista en la que fueron criados aquellos. Puede que sean trabajadores y trabajadoras cumplidos y amigos y amigas leales pero “puertas adentro” son naturalmente abusivos y/o maltratados y ¿por qué? Porque eso fue lo que aprendieron de sus propios padres y en especial de la madre que permitió que los abusos fueran posibles (ya sea por miedo, vergüenza, impotencia, necesidad económica y hasta conveniencia). Ya esos tiempos pasaron y no hay razón para mantener esos patrones de comportamiento vigentes ¡Por favor!
No sería justo dejar de lado el papel tan importante que juega nuestra religión en todo lo que es parte de nuestra educación como sociedad creyente y cristiana. La posición mariana (palabra que deriva del nombre de María Madre Virgen) en la que ubica la Biblia a la mujer es muy claro ya que le encarga un papel totalmente pasivo, de abandono personal en pos de seguir al varón, marido de ella, a donde él decida dejando su propia casa y familia, de criar a los hijos que tenga de él y a ser tratada de la forma más deshonrosa si es que oscurece el cielo de esa sagrada unión la sombra de la más pequeña duda. Esta es la mentalidad con la que muchas mujeres se crían y crecen y es la misma que imparten a sus hijas e hijos, quienes un día serán a su vez madres y padres. ¿Puede acaso verse cuán importante es el papel de la mujer-madre en la formación de una mentalidad machista o no machista? El machismo pues, no es tan macho. Tiene una profunda raíz femenina.
Aceptar al otro (sea la pareja, el compañero/a) como es, no significa ponerse bajo su dominio ni dominarlo, enseñemos con nuestra propia conducta que somos capaces de no permitir el machismo en nuestra familia, desechemos ese pensamiento absurdo que enferma y marca a nuestros hijos por el resto de sus días, los daña y los hace detestables, odiosos y desconsiderados además nos retrasa a nivel familiar, cultural, económico, social y especialmente espiritual y humano. Enseñar a nuestros hijos e hijas que las tareas de casa deben ser compartidas por igual, que tienen los mismos derechos y obligaciones, permitir una comunicación con la verdad, el respeto sin distinción de sexo, hará de nuestras familias espacios más armoniosos y de nuestros hijos personas genuinas, sin complejos ni problemas para adaptarse, futuros padres comprensivos y exitosos, profesionales buenos y de bien.
psicovidatrujillo.blogspot.com/2009/01/el-machismo-no-es-tan-macho-sus-raices.html

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